Cada nuevo ciclo político suele traer anuncios y expectativas. Sin embargo, en la Región de Antofagasta lo que la ciudadanía espera no son nuevas promesas, sino el cumplimiento de compromisos de Estado que llevan años en carpeta y que resultan fundamentales para el desarrollo de nuestras comunas. Es cierto que la seguridad es una preocupación prioritaria, pero en paralelo existen condiciones que afectan profundamente la calidad de vida de los habitantes de esta región y que también deben ser atendidas con celeridad y dedicación.
En nuestra región urge avanzar en la formación de médicos especialistas, una tarea en la que los distintos gobiernos han estado al debe. Y en materia de conectividad, si queremos hablar en serio de la Estrategia Nacional del Litio y del Corredor Bioceánico, resulta indispensable avanzar decididamente en la llamada Carretera del Litio, que conecte San Pedro de Atacama, Calama y Tocopilla mediante una autopista de altos estándares, la que sería precisamente la columna vertebral de la actividad minera.
En Calama sigue pendiente el Centro Oncológico, una obra que permitiría evitar que cientos de familias deban trasladarse a otras ciudades para recibir tratamiento contra el cáncer. A esto se suma la instalación de la SIAT de Carabineros en la provincia de El Loa, necesaria para responder con mayor rapidez a los accidentes en una zona con intensa actividad minera y vial. Y, por supuesto, la Universidad Estatal de Calama, una aspiración histórica que permitiría descentralizar la educación superior y formar capital humano en el propio territorio, proyecto en el que hemos avanzado y respecto del cual no debemos retroceder.
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En Tocopilla, el desafío es mirar el futuro con decisión. El desarrollo de un puerto de mayor escala podría transformar a la comuna en un polo logístico clave para el norte de Chile y para el comercio internacional.
Mientras tanto, Antofagasta, como capital regional, debe consolidarse como un verdadero nodo de servicios, logística y desarrollo urbano, acorde con el rol que la región tiene en la economía nacional, donde sigue pendiente una nueva alternativa de Transporte Urbano.
Pero el desarrollo regional no puede concentrarse solo en las grandes ciudades. Comunas como Mejillones, Taltal, Sierra Gorda, San Pedro de Atacama y Ollagüe también requieren inversión pública, conectividad y oportunidades que permitan mejorar la calidad de vida de sus habitantes.
La Región de Antofagasta ha contribuido durante décadas al progreso de Chile. Por eso, el real desafío del nuevo gobierno no es inaugurar una nueva lista de promesas, sino dar continuidad y concreción a compromisos que el Estado ya ha adquirido con este territorio. El Presidente José Antonio Kast debe honrar su declaración de ser “el Presidente de las Regiones”.
Porque más que anuncios, nuestra región necesita obras. Y más que discursos, necesita decisiones.
Trabajando todos por Un Solo Norte.


