La escasez hídrica, el cambio climático y las dificultades que enfrentan los pequeños agricultores del norte del país forman parte de los principales desafíos que busca abordar la nueva Estrategia Nacional INDAP 2026-2030, actualmente en elaboración y que contempla medidas adaptadas a las necesidades de cada región.
Como parte de este proceso, representantes de INDAP de Antofagasta, Arica y Parinacota, Tarapacá y Atacama participaron en una jornada de trabajo para identificar las principales necesidades del sector rural y definir prioridades que permitan fortalecer la Agricultura Familiar Campesina e Indígena.
La planificación considera cinco áreas de trabajo: gestión del agua, fortalecimiento productivo, acceso a mercados, coordinación regional y financiamiento, incorporando la sustentabilidad como eje transversal.
Uno de los aspectos centrales será adaptar las medidas a las condiciones de cada territorio, considerando sus características geográficas, tipos de producción y dificultades de acceso. También se busca mejorar la evaluación de los programas de apoyo, poniendo mayor énfasis en los resultados obtenidos por los agricultores.
“Lo importante de este trabajo es que los lineamientos nacionales se traduzcan en estrategias regionales que recojan esas particularidades, valoren la experiencia de los equipos y permitan ayudarnos a guiar nuestras acciones de manera más cercana y efectiva a las necesidades de la Agricultura Familiar Campesina e Indígena de cada territorio”, señaló Alejandra Lapostol, asesora de la dirección nacional de INDAP.
Durante el encuentro también se abordaron desafíos relacionados con el relevo generacional, la incorporación de valor agregado a la producción campesina y el desarrollo de actividades complementarias, como el turismo rural y la artesanía.
Desde INDAP aclararon que la nueva estrategia no contempla eliminar los actuales programas de asistencia técnica. Instrumentos como el Programa de Desarrollo Territorial Indígena (PDTI) y el Programa de Desarrollo Local (Prodesal) continuarán funcionando, aunque se proyectan modificaciones para mejorar su implementación y responder de manera más efectiva a las necesidades de los productores.
La elaboración de esta estrategia continuará mediante encuentros con equipos regionales de distintas zonas del país, con el objetivo de definir las prioridades que orientarán el trabajo institucional entre 2026 y 2030.




