El país ha sido testigo de un hecho inédito en la historia reciente del Congreso Nacional: la destitución de la senadora Isabel Allende Bussi, decretada por el Tribunal Constitucional. La resolución se fundamenta en el controvertido proceso de adquisición de un inmueble vinculado a su familia, que generó fuertes cuestionamientos éticos y políticos en los últimos meses.
Desde un principio de la larga polémica – que involucró la salida de dos ministras del actual gobierno, a saber Marcela Sandoval del ministerio de Bienes Nacionales, y posteriormente, la ministra de Defensa, Maya Fernández, quien incluso debió sortear una Acusación Constitucional -, uno de los primeros en reaccionar fue el senador por la región de Antofagasta, Esteban Velásquez (FRVSD), quien manifestó su preocupación y descontento ante lo que calificó como una cadena de errores e irresponsabilidades.
Ahora, tras conocida la decisión del Tribunal Constitucional, que selló el futuro político de la senadora Allende, el parlamentario regionalista recordó sus dichos y señaló que “el tiempo siempre muestra que por cada acción viene una consecuencia, y esta ocasión lamentable lo demuestra. Desde el principio, esta propuesta nos parecía poco lúcida y nos preguntábamos cómo no iba a existir alguien con la capacidad de frenarla. Entonces nos preguntamos: ¿acaso fue la soberbia, la irresponsabilidad o la ineptitud de los asesores, o de quien finalmente toma la decisión, lo que provocó estos hechos?”.
Y en esa misma línea, fue enfático en apuntar a una responsabilidad compartida, tanto en el Ejecutivo como en el equipo legislativo que acompañaba a Allende. “Aquí hay responsabilidades desde quienes proponen esta iniciativa en el ministerio respectivo, en La Moneda, en los equipos asesores de la senadora, y por supuesto, en la propia senadora – quien llevaba más de 30 años en el parlamento. ¿Cómo no fue capaz alguien de decir que con esta propuesta y este negocio no era posible seguir adelante? No estuvo la razón de por medio, claramente primaron otros intereses y otras motivaciones que, en lo personal, no me parecían correctas, ni en el caso de la familia Allende ni tampoco de la familia Aylwin.”
En su tono pausado, pero esta vez con más dureza en sus palabras, Velásquez reiteró una reflexión que viene hace un tiempo ya planteando, principalmente, a raíz de los últimos hechos que han cruzado a la política con casos de corrupción como el bullado caso Hermosilla, recalcando que “es urgente elevar los estándares de conducta política. Hoy día hay que sintonizar verdaderamente con lo que está ocurriendo en la ciudadanía. Los estándares no deben estar escritos, necesariamente, para que podamos cumplirlos o ejecutarlos como corresponde o se espera de nuestros cargos, hay que practicarlos todos los días, ser responsables y estar a la altura. Este tipo de propuestas traen consecuencias, y hoy día se están viviendo, lamentablemente, de la forma que todos estamos conociendo, donde parece que se cumple la premisa que el poder nubla, está por sobre la razón, y, en definitiva, corrompe”, concluyó.