La justicia ha dictado un primer veredicto que sacude los cimientos de la administración municipal de Calama. Claudio Nanjari, ex administrador del Estadio Zorros del Desierto, logró un triunfo judicial en primera instancia tras demandar al municipio por tutela laboral y daño a su imagen profesional. Nanjari fue señalado públicamente como el responsable administrativo del accidente de la pantalla que lesionó a la joven Dahely Escobar, una acusación que hoy, con pruebas en mano, el tribunal comienza a desestimar, dejando la responsabilidad en la esfera de la alcaldía.
Nanjari fue enfático en desmarcarse de las acusaciones de negligencia que lo persiguieron durante meses. «Se me hace responsable de algo que administrativamente yo no tenía ninguna responsabilidad», declaró, agregando que su rol técnico no incluía la organización de eventos masivos.
Para el ex administrador, el municipio utilizó su figura para desviar la atención de los verdaderos encargados, afirmando con dureza: «Las responsabilidades no se delegan. Las responsabilidades siempre son de quien solicita el evento».
Uno de los puntos más potentes de su testimonio fue la revelación de pruebas que contradicen la versión oficial de la casa consistorial. Nanjari asegura poseer documentos que confirman que el evento fue una orden directa de la jefatura máxima. «Hay un correo que dice claramente que, a raíz de la solicitud del alcalde, se va a desarrollar tal evento”., desmintiendo así el argumento de que él habría actuado sin informar a sus superiores o faltando a la verdad.
En cuanto a su situación laboral, Nanjari denunció una precariedad que es común en el sistema público, pero que en su caso fue utilizada para vulnerar sus derechos. A pesar de llevar años con contratos a honorarios, cumplía funciones de subordinación total, lo que el tribunal reconoció como una relación laboral encubierta. «A honorarios tú no tienes responsabilidades administrativas, pero se me pedía responder frente a muchas cosas con una responsabilidad administrativa cuando no las tenía», explicó sobre la contradicción legal que enfrentó.
El impacto de este caso no fue solo legal, sino profundamente personal. Nanjari relató cómo la exposición mediática orquestada por el municipio dañó su reputación en Calama, llevándolo a enfrentar situaciones de hostilidad en la vía pública. «Me pasó muchísimas veces llegar a alguna parte y ser sindicado como el administrador del estadio, e incluso tuve amenazas… eso es ensuciar tu imagen, eso es ensuciar tu profesionalismo», confesó con evidente frustración por el trato recibido tras ser despedido mediante un documento sin diálogo previo.
Finalmente, el ex administrador señaló que, aunque existe un componente económico por la tutela laboral, su prioridad es la reparación de su honor. «A mí lo que me interesa hoy es que se limpie un poco mi imagen. La municipalidad salió diciendo que yo era responsable y las instrucciones siempre vinieron desde la alcaldía».
Ahora, el municipio dispone de un plazo legal de 10 días para decidir si apelará ante la Corte de Apelaciones o si aceptará el fallo que, por ahora, le da la razón al profesional.




