La dificultad para retraer el prepucio, el dolor durante las relaciones sexuales o problemas al orinar pueden ser señales de fimosis. En adultos, esta condición puede aparecer por inflamaciones recurrentes, irritación u otras enfermedades de la piel, por lo que consultar a tiempo permite evaluar alternativas de tratamiento y evitar complicaciones.
Aunque suele asociarse a la infancia, la fimosis también puede presentarse en adultos y, en algunos casos, aparecer después de años sin molestias. Se trata de una estrechez del prepucio que dificulta o impide retraerlo y dejar expuesto el glande.
El Dr. Eumir Torrealba, urólogo de Clínica Andes Salud, explica que no toda dificultad para retraer el prepucio necesariamente requiere una cirugía, pero sí es importante determinar la causa y evaluar si existen síntomas asociados.
Entre las señales que pueden alertar sobre esta condición se encuentran el dolor o tirantez al retraer el prepucio, molestias durante las relaciones sexuales o erecciones, inflamaciones recurrentes, infecciones y dificultad para orinar.
En adultos, la fimosis puede estar relacionada con procesos inflamatorios repetidos, irritación u otras enfermedades que afectan la piel de la zona genital. Por eso, cuando una persona que anteriormente podía retraer el prepucio comienza a presentar dificultades, es recomendable consultar a un especialista.
¿La fimosis siempre requiere circuncisión?
No necesariamente. El tratamiento depende de factores como la causa, el grado de estrechez y los síntomas que presente cada paciente. Según la evaluación médica, pueden considerarse tratamientos conservadores y, en determinados casos, procedimientos quirúrgicos como la circuncisión.
Lo importante es no intentar forzar la retracción del prepucio, ya que esto puede provocar heridas, sangrado e inflamación.
Una complicación que requiere atención urgente
Una de las situaciones que más atención requiere es la parafimosis, que ocurre cuando el prepucio queda retraído detrás del glande y no puede volver a su posición normal. La inflamación puede aumentar y comprometer la circulación sanguínea, por lo que requiere atención médica inmediata.
Por ello, si el prepucio queda atrapado, especialmente cuando existe dolor intenso, hinchazón o cambios de coloración, se debe acudir a un servicio de urgencia.
La recomendación del especialista es no normalizar las molestias ni postergar indefinidamente una consulta por vergüenza. Una evaluación urológica permite identificar la causa del problema y determinar el tratamiento más adecuado para cada paciente.



