Aunque Calama cuenta con una vegetación limitada, la llegada de la primavera trae cambios ambientales que pueden influir en las vías respiratorias, es por eso que especialista entrega recomendaciones para reconocer los síntomas y saber cuándo consultar.
Con la llegada de la primavera, los días comienzan a ser más largos y las temperaturas tienden a aumentar. Para muchas personas, esta época representa una oportunidad para disfrutar más de las actividades al aire libre, pero también supone un periodo de adaptación para el organismo.
Y aunque Calama tiene características particulares, como su clima desértico y una vegetación considerablemente menor que la de otras ciudades del país, la primavera también puede manifestarse en nuestra salud.
¿Por qué podemos sentir cambios en esta época?
El paso del invierno a la primavera implica variaciones de temperatura y de las condiciones ambientales. En Calama, además, existe una importante amplitud térmica, por lo que las mañanas y noches pueden continuar siendo frías mientras durante el día las temperaturas aumentan.
Estos cambios pueden favorecer molestias como sequedad de las vías respiratorias, irritación de ojos, congestión nasal o sensación de cansancio, especialmente en personas que presentan alergias o enfermedades respiratorias.
Primavera y alergias: ¿qué ocurre en Calama?
Cuando pensamos en alergias primaverales, generalmente imaginamos grandes cantidades de flores y árboles. Sin embargo, el polen no es el único factor que puede desencadenar síntomas. En las ciudades, las partículas presentes en el ambiente pueden interactuar con los alérgenos y favorecer la irritación de las vías respiratorias.
“Los cambios respiratorios que se puede enfrentar en primavera, principalmente en pacientes asmáticos son cuadros obstructivos. Empiezan a hacer sibilancia, o sea, pitos en el pecho, y empiezan a cansarse más con la actividad física. También les cuesta respirar, comienzan con tos o a veces no pueden dormir”, indica el Dr. Francisco Muñóz, broncopulmonar de Clínica Andes Salud El Loa.
En una ciudad como Calama, donde el polvo y las partículas en suspensión forman parte de las condiciones ambientales que debemos considerar, es importante no atribuir automáticamente todas las molestias respiratorias a una alergia.
El Dr. Muñoz señala que “Los pacientes deben consultar con su médico cuando la tos no cede con los tratamientos habituales, si tienen expectoración o flemas de color amarilla verdosa, si presentan cuadros infecciosos con fiebre, o, finalmente, si la dificultad respiratoria es progresiva y no pueden dormir de noche”.
Algunas recomendaciones para recibir la primavera
Para disfrutar esta nueva estación y cuidar nuestra salud, se recomienda:
- Proteger los ojos utilizando lentes de sol cuando exista exposición al polvo o partículas ambientales.
- Mantener una adecuada hidratación, especialmente durante los días más cálidos.
- Evitar cambios bruscos de temperatura, utilizando vestimenta que permita adaptarse a las variaciones entre la mañana, el día y la noche.
- Mantener los espacios interiores limpios, reduciendo la acumulación de polvo.
- Si tienes antecedentes de alergias, identifica qué factores desencadenan tus síntomas y sigue las indicaciones entregadas por tu médico.
- No automedicarse con antihistamínicos u otros medicamentos. El Instituto de Salud Pública advierte que los antialérgicos pueden producir efectos adversos y recomienda utilizarlos bajo orientación adecuada.
Una primavera que también se siente en el cuerpo
La llegada de la primavera no depende de que una ciudad se llene de flores. Cada cambio de estación representa una transición para nuestro organismo, que debe adaptarse a nuevas condiciones de temperatura, exposición ambiental y rutinas.
Por eso, durante esta primavera, la invitación es a escuchar las señales del cuerpo, mantener hábitos de autocuidado y consultar oportunamente cuando una molestia persista.
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