Una desafiante y mística travesía a la cumbre de uno de los macizos más imponentes de la región se alista para este 21 y 22 de noviembre, consolidando una experiencia que fusiona el deporte de alta montaña con el profundo respeto por las tradiciones ancestrales. La expedición al volcán Paniri, ubicado a 5.960 metros sobre el nivel del mar, es coordinada y guiada por René Panire Panire, quien acumula catorce ascensiones previas y encabeza esta nueva convocatoria abierta a deportistas y amantes de la vida sana.
El itinerario comenzará el sábado a las 08:00 horas con la salida desde Calama rumbo a Inacaliri (4.050 msnm), base del Paniri donde se efectuará la primera aclimatación y la tradicional ceremonia de permiso a la montaña. Posteriormente, el grupo continuará en vehículo hasta los 5.000 msnm para instalar el campamento base, instancia donde por la tarde y noche se realizarán las rogativas y ofrendas rituales, propiciando el descanso de los participantes y el intercambio de experiencias sobre el significado de las cumbres en el mundo andino.
El asalto final a la cumbre arrancará el domingo a las 04:00 horas, fijando como tope máximo de llegada a la cima las 13:00 horas para iniciar el descenso seguro. Durante el trayecto, los expedicionarios podrán disfrutar de atractivos naturales únicos como la cercanía con los volcanes San Pedro y San Pablo, las vistas hacia el cerro Inacaliri y parte del cerro León, además de la presencia de vicuñas, guanacos y un cielo estrellado inigualable, culminando con la mítica postal de las tres lagunas de altura del Paniri (la cristalina en la cumbre, la roja a un costado y la esquiva laguna verde).
Para llevar a cabo esta exigente travesía con total seguridad, la organización exige a cada participante contar con salud compatible mediante la firma de una declaración jurada simple, además de disponer de equipo técnico adecuado (zapatos de trekking, ropa de abrigo, saco de dormir y carpa). Las inscripciones para ser parte de esta experiencia única se encuentran abiertas hasta el 10 de noviembre a través del contacto telefónico +56982190810 o al correo renepanire@gmail.com, donde también se podrá consultar el valor.
Tradición e historia
Más allá del logro deportivo, la expedición destaca por revalorizar la figura del «Puricamani», un cargo comunitario de enorme prestigio espiritual y técnico en la cultura Lickanantay (Atacameña). En lengua ckunsa, puri significa agua o espíritu del agua, y tradicionalmente este mediador sagrado es el encargado de administrar el recurso hídrico y liderar faenas tan importantes como la tradicional Limpia de Canales, dialogando con la naturaleza como un ser viviente.
En el contexto de la ascensión, este rol ancestral se traduce en ceremonias de reciprocidad para pedir permiso a los achachilas (antiguas almas que habitan los cerros), a las vertientes y al sol, recordando que para el mundo andino las montañas tienen vida propia. René Panire recalca que llegar a la cima transforma la cotidianidad de los participantes, disipando los malestares gracias a la adrenalina y la gratitud de haber superado el esfuerzo físico colectivo.
Asimismo, la travesía contempla un espacio especial la noche del sábado con una once liviana y de camaradería, instancia propicia para la reflexión, la integración del grupo y la preparación mental para el ascenso del día siguiente, coordinando además el apoyo logístico con los retenes y puestos avanzados de Inacaliri, Cupo, Toconce y Ayquina.
Finalmente, la organización hace un fuerte hincapié en la responsabilidad ambiental como pilar fundamental de la expedición. Cada participante asume el compromiso ineludible de cuidar el entorno altoandino, resguardando la limpieza de la montaña y asegurando que los futuros visitantes sigan encontrando un espacio natural prístino, encantador y cargado de memoria ancestral.




