En el marco del Día Mundial del Accidente Cerebrovascular (ACV), conmemorado cada 29 de octubre, el Servicio de Salud Antofagasta enfatizó la necesidad de fortalecer el autocuidado y la prevención frente a una de las patologías más graves y que generar más secuelas en el país.
A nivel nacional se registran cerca de 40.000 episodios al año, con una mortalidad cercana al 25% con 10.000 fallecimientos. El médico neurólogo y jefe del Servicio de Neurología del Hospital Regional de Antofagasta, Dr. Agustín Brante, explicó la magnitud del problema: «El ACV es la segunda causa de mortalidad en Chile y la primera de discapacidad. A nivel nacional equivale a llenar un Estadio Nacional completo de pacientes afectados, mientras que en nuestra región tenemos una incidencia cercana a los 800 casos anuales».
El especialista expresó además su preocupación por la tendencia epidemiológica que muestra un avance en segmentos etarios jóvenes. «Se ha visto una disminución en la edad de presentación de la enfermedad cerebrovascular, atribuida directamente a cambios en el estilo de vida, mala alimentación, sedentarismo, tabaquismo y el aumento de patologías crónicas como la diabetes y la hipertensión», puntualizó Brante, remarcando la necesidad de generar hábitos saludables desde etapas tempranas.
Respecto al mecanismo del ataque, el facultativo remarcó la importancia crítica del factor tiempo, indicando que «el ACV consiste generalmente en la oclusión de una arteria cerebral por un trombo. Por cada minuto que transcurre mueren cerca de dos millones de neuronas, no reperfundir la arteria a tiempo eleva drásticamente el riesgo de secuelas graves o la muerte».
Para identificar el cuadro de forma precoz, el Dr. Brante destacó tres signos fundamentales de alerta: la asimetría facial, donde una mitad de la cara se cae o luce distinta a la otra; la pérdida de fuerza o dificultad motriz para levantar un brazo, mover una pierna o caminar; y la alteración del habla, manifestada a través de un lenguaje traposo, confuso o la imposibilidad directa de articular palabras. «Basta con presentar uno solo de estos síntomas para sospechar con un 70% de probabilidad que se cursa un ataque cerebrovascular», advirtió el especialista.
Frente a cualquiera de estas señales, la indicación es acudir de inmediato al servicio de urgencia hospitalaria más cercano, o a los dispositivos de urgencia de la atención primaria (SAPU-SAR) para coordinar un traslado expedito. Asimismo, el especialista alertó sobre prácticas caseras contraproducentes, indicando que «lo crucial es consultar de inmediato». A diferencia de lo que se realiza frente a un infarto cardíaco, nunca se debe administrar aspirina ni ningún otro medicamento sin indicación médica previa, ya que podría empeorar el cuadro si se trata de un evento hemorrágico».
El neurólogo recordó que hasta un 90% de los ACV son prevenibles controlando factores de riesgo modificables. «La hipertensión arterial es, por lejos, el factor de riesgo más frecuente y se comporta como una enfermedad silenciosa. Por eso es vital someterse a chequeos preventivos periódicos en la atención primaria, pesquisar antecedentes familiares y mantener una dieta equilibrada junto a actividad física regular».
Esta patología, tiene cobertura a través del Régimen de Garantías Explícitas en Salud (GES), el cual asegura el acceso y la oportunidad de atención integral, incluyendo diagnóstico, tratamiento, rehabilitación y seguimiento, para todas las personas de 15 años y más que sufran un ACV isquémico.



