El Conversatorio “Sostenibilidad hídrica e innovación para el futuro de la producción de litio en el salar” reunió a representantes del mundo público, privado y académico, quienes coincidieron en que la industria enfrenta desafíos claros, para dar continuidad sostenible a la producción litio, es necesario transformar los procesos, incorporar innovación y fortalecer la relación con los territorios.
Uno de los ejes de la conversación fue la gestión del agua. En ese contexto, el gerente de medio ambiente de Novandino Litio, Julio García, destacó avances concretos en la reducción del uso de este recurso. “Hemos logrado reducir en un 50% el uso de agua fresca en la cuenca del Salar de Atacama y tenemos un plan para disminuir también la extracción de salmuera en un 50% hacia 2028”, contó.
El Proyecto de Continuidad Operacional y Desarrollo Minero Futuro en el Salar de Atacama, también llamado Salar Futuro, busca la producción sostenible de litio a partir de la incorporación de tecnologías que permiten la optimización de los recursos. “Estamos avanzando hacia el uso cero de agua continental y a una menor extracción neta, incorporando tecnologías que permitan incluso la reincorporación de salmuera al salar”, agregó.
Desde la mirada estratégica de Novandino Litio, Patricio Saavedra, gerente de desarrollo y planificación estratégica, enfatizó que la innovación es parte fundamental del desarrollo de la compañía. “La solución a los desafíos del litio no está en una sola tecnología, sino en integrar distintas herramientas que permitan mejorar la eficiencia y reducir el uso de recursos naturales”.
En base a lo anterior, el director del Instituto Nacional del Litio y Salares, Hernan Caceres indica la importancia de la iniciativa expresando. ‘’Poner el desafío de la producción en conjunto con el desafío del menor impacto, de metas concretas de intensidad hídrica, es algo que Salar Futuro tiene y es muy valorable. Es importante que siga como ejemplo para las otras empresas que van a estar en otros salares’’.
Perspectiva técnica
El rol de la ciencia y la evidencia también marcó la conversación. El director ejecutivo del Instituto Nacional de Litio y Salares, Hernán Cáceres, planteó la necesidad de avanzar hacia decisiones basadas en información compartida. “Hoy existe mucha información, pero está fragmentada. El desafío es integrarla y generar un consenso técnico que permita tomar decisiones con mayor certeza”.
Además, recalcó que el desarrollo del litio debe equilibrar tres dimensiones clave: económica, ambiental y social, incorporando monitoreo continuo y mayor transparencia.
Desde la academia, el director del Centro Lithium I+D+i de la Universidad Católica del Norte, Jaime Chacana, destacó la importancia de vincular la investigación con las necesidades del territorio. “No basta con generar conocimiento, este debe ser transferible y responder a los desafíos de la industria, las comunidades y el entorno”, sostuvo.
Asimismo, advirtió sobre la necesidad de avanzar de forma gradual en la implementación de nuevas tecnologías. “Lo que funciona en laboratorio no siempre funciona igual en la industria, por eso el desarrollo debe ser escalonado para minimizar impactos”.
La instancia también abordó un tema de interés para la ciudadanía, que es la confianza y legitimidad del proceso. Ante ello, la compañía ha enfatizado en la importancia de generar espacios de diálogo, acceso a la información y participación efectiva, indicando, además que esto es parte esencial del proyecto Salar Futuro.
“La confianza se construye día a día. No basta con entregar información, hay que estar disponibles para responder preguntas difíciles y operar con transparencia”, afirmó García.
El conversatorio culmino con la idea clara, la industria del litio y los interesados en ella, deben avanzar con paso firme hacia la innovación tecnológica, sostenibilidad hídrica y generar valor compartido con el territorio.




