El debate por el futuro del terreno del ex Hospital Dr. Carlos Cisternas de Calama volvió a instalarse luego de las declaraciones del alcalde Eliecer Chamorro, quien cuestionó el abandono del recinto durante la última década y pidió al Ministerio de Salud avanzar en proyectos concretos para la Provincia de El Loa.
“Son diez años de abandono, diez años en los que en este terreno no se ha hecho absolutamente nada”, afirmó la autoridad comunal, señalando además que en reiteradas oportunidades han solicitado la entrega del espacio para desarrollar un Centro de Salud Mental y Reinserción Social destinado a la provincia.
El jefe comunal indicó que incluso la Contraloría habría respaldado la postura del municipio al establecer que no existen acciones concretas ejecutadas en el lugar.
Asimismo, recordó que el estado de abandono del recinto generó anteriormente problemas sanitarios, entre ellos una plaga de ratones que afectó al Consultorio Central, provocando complicaciones en la atención de salud.
En paralelo, el Servicio de Salud de Antofagasta confirmó que actualmente se encuentra desarrollando una estrategia de inversión pública para recuperar el terreno del exhospital y convertirlo en un moderno complejo de salud.
La iniciativa contempla cuatro ejes principales: la demolición de las antiguas dependencias, la construcción de un segundo Centro Comunitario de Salud Mental (COSAM), iniciativa que busca reducir el déficit de atención en salud mental tanto en la comuna como en localidades rurales cercanas.
Actualmente, el diseño se encuentra en desarrollo y se proyecta su ingreso a revisión del Ministerio de Salud durante junio de 2026.
Además de la reposición de la Base SAMU de Calama y la futura implementación de un Centro de Referencia de Salud (CRS), que permitirá descongestionar el Hospital Dr. Carlos Cisternas mediante atención ambulatoria de especialidad, apoyo diagnóstico y servicios de urgencia.
Según informó el SSA, la infraestructura actual fue catalogada como “infraestructura ruinosa” debido a fallas críticas en sistemas eléctricos, sanitarios y de seguridad, razón por la cual se proyecta su demolición total.
El proyecto cuenta con financiamiento del Fondo Nacional de Desarrollo Regional (FNDR) y se espera que las obras comiencen durante 2026.




