La actividad física es una parte importante de una vida saludable. En Calama, son muchas las personas que practican fútbol, salen a correr, van al gimnasio, realizan ciclismo o participan en distintas actividades deportivas.
Sin embargo, junto con los beneficios del ejercicio también pueden aparecer molestias, especialmente cuando existe sobrecarga, movimientos bruscos, golpes o cuando se retoma la actividad física después de un periodo de inactividad.
Uno de los síntomas más frecuentes es el dolor de rodilla, una molestia que muchas personas tienden a normalizar pensando que desaparecerá por sí sola, pero es importante prestarle atención.
No todo dolor significa una lesión grave
Sentir molestias después de realizar actividad física no necesariamente significa que exista una lesión importante. Factores como aumentar repentinamente la intensidad del ejercicio, no respetar los tiempos de descanso o realizar movimientos repetitivos pueden generar sobrecarga en músculos y articulaciones.
“Una molestia puntual después de una actividad física puede estar relacionada con una sobrecarga y mejorar con medidas de reposo y recuperación. Sin embargo, si el dolor persiste, aumenta, aparece inflamación, dificultad para mover la articulación o existe una sensación de inestabilidad, es recomendable realizar una evaluación médica para determinar qué está ocurriendo”, explica el Dr. José Romero, médico cirujano de Andes Salud El Loa, con área de interés en traumatología de rodilla y lesiones deportivas.
¿Qué señales deberían llevarnos a consultar?
Existen algunas situaciones en las que es recomendable no continuar realizando actividad física sin antes evaluar la causa de la molestia.
Entre ellas:
- Dolor que persiste durante varios días o reaparece cada vez que se realiza ejercicio.
- Inflamación de la rodilla.
- Dificultad para caminar o mover la articulación.
- Sensación de que la rodilla “falla” o pierde estabilidad.
- Dolor después de un golpe, caída o movimiento brusco.
- Chasquidos acompañados de dolor o limitación del movimiento.
- Molestias que comienzan a interferir con actividades cotidianas.
En estos casos, una evaluación médica permite orientar los siguientes pasos y determinar si es necesario realizar exámenes, indicar tratamiento o derivar a otro profesional o especialista cuando corresponda.
El error de “aguantar” el dolor
Uno de los principales problemas frente a las lesiones deportivas es continuar realizando actividad física pese a que existe dolor.
“Muchas veces las personas esperan a que el dolor sea muy intenso para consultar. Lo recomendable es prestar atención a las señales del cuerpo, especialmente cuando una molestia se repite o limita el movimiento. Una evaluación oportuna permite orientar el manejo y evitar que la persona continúe realizando actividades que puedan aumentar la molestia”, señala el Dr. Romero.
Esto es particularmente relevante al retomar el ejercicio después de un periodo de inactividad. Aumentar progresivamente la intensidad, respetar los descansos y utilizar una técnica adecuada son medidas que pueden ayudar a disminuir el riesgo de lesiones.
¿Cuándo consultar?
Si una molestia de rodilla persiste, aparece de manera recurrente o comienza a limitar las actividades cotidianas o deportivas, una evaluación médica puede ayudar a identificar su causa y definir los pasos a seguir.
En Andes Salud El Loa, el Dr. Romero, realiza evaluación médica de pacientes que presentan este tipo de molestias.Si tienes un dolor de rodilla que persiste o una lesión relacionada con la actividad física, agenda una evaluación médica AQUÍ y no esperes a que la molestia limite tus actividades.



