Este lunes se concretó la llegada del primer pórtico detector de metales en el Instituto Obispo Silva Lezaeta de Calama, en respuesta a los graves hechos ocurridos el pasado viernes.
La acción fue gestionada por el Gobierno Regional, con apoyo de empresas privadas, como parte de las primeras medidas para reforzar la seguridad en la comunidad educativa, que hoy enfrenta un profundo proceso de duelo.
Autoridades señalaron que este pórtico busca entregar mayor control en el acceso al recinto, especialmente en el ingreso de estudiantes, aunque recalcaron que se trata de una solución inmediata y no definitiva.
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“Esto no es la solución de fondo, nosotros creemos que tiene que haber un trabajo mucho más sistemático en temas de salud mental. Necesitamos atención de psiquiatras infantil juveniles y por eso queremos hacer el llamado aquí al Ministerio de Salud necesitamos que la Ministra de Salud venga acá a la región y que, en conjunto, vayamos abordando también los temas de salud mental” señaló Ricardo Díaz, gobernador de Antofagasta.
En paralelo, se informó que se trabaja en un plan más amplio que incluye apoyo psicosocial para estudiantes, docentes y familias, considerando el fuerte impacto emocional que dejó el ataque.
Desde el propio establecimiento detallaron que decenas de alumnos han presentado crisis de ansiedad, trastornos del sueño y otras afectaciones tras lo ocurrido.
“En estos fines de semana fueron atendidos más de 40 alumnos en el COSAN, apoyados con COmDES, que me han prestado también su ayuda desde el primer momento Y ahora estamos trabajando también con la misma institución, pero agregando psicólogos SLEP,” agregó Jorge Reyes representante legal de la Fundación Sostenedora del establecimiento.
Asimismo, se hizo un llamado a abordar el problema de fondo, apuntando a la necesidad de fortalecer la salud mental en adolescentes y avanzar en medidas preventivas que permitan evitar hechos de violencia en espacios escolares.
Mientras tanto, la comunidad educativa continúa en proceso de evaluación respecto al retorno a clases, en medio de un ambiente marcado por el dolor, la incertidumbre y la exigencia de mayores condiciones de seguridad.



