Pasadas las 11:00 horas comenzó la audiencia de formalización en contra del imputado por el violento ataque realizado en el Colegio Obispo Silva Lezaeta, que derivó en la muerte de una inspectora, y que dejó en gravedad a otras tres personas.
Eduardo Peña, fiscal jefe de la Fiscalía Local de Calama, explicó que “el imputado comenzó a planear su ataque, dejándolo todo escrito en un cuaderno, que mantenía en el interior de su habitación y que fue encontrado por la PDI. Al analizarlo, se pudo determinar que la programación de este plan, en primer lugar, el día que ocurriría este hecho lo denominó como día de ira, y la planificación sería la siguiente: señalaba una fecha límite, la cual sería el 15 de mayo, el lugar a ejecutar el colegio Lezaeta. El motivo, odio, capitalismo, misantropía, esto último significa rechazo y desprecio a la especie humana”.
También, el imputado tenía pensado el ataque entre 1 a 4 personas y en el cuaderno escribió “no pretendo sobrevivir, en caso de hacerlo perseguiré de forma activa la muerte en reclusión”. Asimismo, redactó los pro y contra de sobrevivir a este ataque: “pros, presenciar impacto más fama. Contras, arresto, cadena perpetua, vergüenza y consecuencias”.
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En el cuaderno también, deja explícito que el objetivo eran niños de primero básico y además quien se cruzara, “los niños más pequeños eran blanco fácil para maximizar bajas y eran puros”.
Sobre las armas que llevaba, se identificó un cuchillo de un filo con blanco metálico, cubierto de cuerdas color negro, el cual mide 68 centímetros en total, cuya hoja él por ambos lados tenía inscripciones, haciendo referencia a otros atentados realizados en otras partes del mundo. El segundo objeto es un arma metálica color negro, la cual mide 49 cm de largo, cuya superficie posee inscripciones también relacionadas a un atentado. También un cuchillo color liso de 21.5 cm, una corta pluma metálica, un cuchillo multiherramienta de 9 cm, un cuchillo curvo de 22 cm, un gas pimienta de 110 ml, un celular color celeste y otro negro, una pistola de agua color azul contenedora de un líquido desconocido, una jeringa con líquido desconocido, una botella de plástico transparente cuyo interior se ve alcohol, una caja de medicamentos, un dispositivo médico tipo inhalador, fundas plásticas, entre otros.
“Una vez dentro del establecimiento, el imputado se trasladó premunido de estos elementos, no ingresando a clases, sino a un baño, procediendo a ejecutar su plan, colocándose una máscara. Al salir del baño, cuando se dirigía al sector donde habían niños más pequeños, le llamó la atención que había una funcionaria, utilizando el gas pimienta para luego con un arma cortopunzante procedió a clavársela por la espalda, lo que le causó la muerte en pocos minutos. Ahí, procedió a agredir con otro cuchillo que extrayó de su bolsillo, a otra paradocente, manteniéndose en riesgo vital. Acto seguido, el imputado recogió el arma que se le había caído y se dirige hacia los estudiantes adolescentes que estaban cerca del lugar donde atacó a tres jóvenes”, cerró Peña.



