La comunidad de Solor, en San Pedro de Atacama, vuelve a encender las alertas tras nuevos episodios de rebalse de la planta de tratamiento de aguas servidas ubicada entre ese sector y Solcor.
La situación se origina en una planta ubicada entre ambos sectores, la cual afirman no cuenta con la capacidad suficiente para responder a la demanda actual. Los residentes sostienen que los desbordes no son hechos aislados, sino episodios reiterados que se han registrado en distintas ocasiones durante la última década.
“Cada vez que las canchas de acumulación no dan abasto, las aguas servidas se desbordan hacia el campo, generando contaminación visible, malos olores y un riesgo sanitario constante. Esto no solo afecta el entorno, sino también a las personas que viven y transitan por el sector, porque no existe una solución definitiva y el problema se repite una y otra vez,” señaló Ana Ramos, presidenta de los regadores N º 5.
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En los últimos días, la comunidad volvió a visibilizar el problema ante autoridades, planteando la urgencia de una solución estructural. Además, solicitaron mayor fiscalización por parte de los organismos competentes, así como medidas concretas que permitan evitar nuevos episodios de contaminación.
“Ni siquiera la Superintendencia de Medio Ambiente ha venido a verificar si el sector donde se producen estos derrames tiene afectación en las napas. Es un terreno donde transitan animales, hay pastoreo, y todo ese residuo de aguas servidas se va trasladando”, manifestó María Teresa Veliz, vecina del sector.
Los vecinos también advierten posibles efectos en el entorno natural, considerando el escurrimiento de aguas hacia terrenos abiertos y la presencia de animales en la zona.
En esa línea, cuestionan que las soluciones implementadas hasta ahora han sido de carácter temporal, sin abordar el problema de fondo.



