Una situación crítica enfrenta el transporte público en Calama. José Toro Escalona, representante legal de la línea 222 de Calama, anunció el inicio de un paro indefinido de sus funciones debido a un complejo conflicto administrativo y de terrenos que mantiene a la empresa sin los permisos necesarios para operar legalmente. La paralización, que afecta a una flota de 48 máquinas, dejará sin servicio a cientos de trabajadores que dependen exclusivamente de este recorrido para llegar a sus puestos de trabajo en el sector industrial.
El origen del conflicto radica en la falta de regularización del «sitio 13», terreno que la línea ocupa hace casi una década en el barrio industrial tras una concesión de Bienes Nacionales. Según Toro, la demora en la entrega del permiso de ocupación actualizado ha generado un efecto dominó: «Estamos renovando nuestros cartones de recorrido y nosotros cometimos y tenemos un error que no lo tenemos actualizado eso, porque Bienes Nacionales se ha demorado harto en darnos el permiso de ocupación». Sin este documento, el Ministerio de Transportes no puede renovarles la autorización de funcionamiento.
Esta falta de documentación no solo afecta la legalidad del servicio, sino que ha golpeado duramente las arcas de la empresa al verse suspendido el subsidio al petróleo. Toro explicó la gravedad técnica de la situación señalando que «si no tengo cartola de recorrido, no tengo revisión técnica; si no tengo revisión técnica, al final de mes no voy a poder comprar el permiso de circulación». Ante este escenario, la operatividad de las máquinas se ha vuelto financieramente inviable para los microempresarios del gremio.
El impacto social de este paro es profundo, ya que la línea 222 es el único medio de transporte que llega hasta los sectores más alejados del barrio industrial. «El trabajador, el soldador, el mecánico, el vulcanizador, todos son nuestro público. No hay autos para allá, no hay otra empresa», enfatizó el dirigente, advirtiendo que la conectividad hacia el sector de las torres de alta tensión quedará totalmente nula a partir de este jueves, afectando directamente la productividad y el bolsillo de los trabajadores locales.
La incertidumbre aumentó tras una fallida gestión en la capital regional. Al intentar buscar respuestas en la Seremi de Bienes Nacionales de Antofagasta, los dirigentes se encontraron con la noticia de la renuncia de la autoridad titular, lo que ha devuelto cualquier avance administrativo a «punto cero». El representante de la línea 222 lamentó que no se priorice el bienestar de la comunidad: «Lamentamos que ellos van a sufrir las penas de esta movilización, pero la Seremi de Transporte nos declaró que no nos van a dar el permiso hasta que tengamos el permiso del sitio regularizado».
Finalmente, los dirigentes gremiales anunciaron que, ante la falta de soluciones por parte de las autoridades regionales, trasladarán sus demandas a la capital del país. «Nosotros como dirigentes nos vamos a ir a Santiago porque el Seremi no nos va a otorgar el permiso. Allá tenemos que hablar con el subsecretario o ver si nos acepta una reunión el Ministro, contarle la verdad», concluyó Toro, reafirmando que el paro no se depondrá hasta obtener una respuesta concreta que permita la continuidad de la línea que moviliza a la fuerza laboral de Calama.
Por último, aclaró que las variantes afectadas serán la línea B, D, E, M y X.




