Tras la lucha constante que ha habido respecto al «Hombre de Cobre», se dieron a conocer nuevos avances en el ambicioso proyecto para repatriarlo. Esta figura, fue un minero indígena prehispánico que falleció en torno al año 1500 mientras extraía mineral en lo que hoy es Chuquicamata. El cuerpo, descubierto en 1899, se encuentra actualmente bajo la custodia del Museo de Historia Natural de Nueva York, tras una historia de exhibiciones itinerantes que culminaron con su donación por parte del magnate J.P. Morgan en 1905.
Osvaldo Rojas, director del museo de Historia Natural y Cultural del Desierto de Atacama explicó que «el proceso de retorno se encuentra en una etapa de consolidación política, a la espera de que el nuevo gobierno asuma plenamente para dar continuidad a este proyecto de largo plazo. Actualmente, las fases técnicas están prácticamente concluidas, incluyendo los estudios de ingeniería y la arquitectura de los edificios que albergarán los restos. Estimamos que, tras un siglo fuera del territorio nacional, el retorno definitivo podría concretarse en un plazo aproximado de un año y medio».
En la oportunidad, Rojas precisó que la repatriación está siendo gestionada formalmente por el Estado de Chile, que ha entablado diversas conversaciones y reuniones con los actuales tenedores de la figura en Estados Unidos. El objetivo es asegurar que esta figura, considerado el primer accidentado minero de la historia del país, retorne a su lugar de origen de manera oficial.
Históricamente, el hallazgo del cuerpo generó un periplo comercial que lo llevó a ser exhibido como una curiosidad en Chile y en la Exposición Panamericana de Búffalo en 1901. Esta explotación lucrativa por parte de sus antiguos dueños fue lo que finalmente facilitó su traslado definitivo al extranjero. Hoy, el enfoque institucional busca reparar ese desarraigo, devolviendo a la comunidad de Calama una pieza invaluable de su patrimonio arqueológico y cultural.
«Un año más es poco tiempo para él, yo creo, para que pueda retornar al lugar de donde nunca debió salir nuestro hermano atacameño», cerró el investigador.




