¿Qué ocurre cuando las comunidades indígenas cuestionan la manera en que los museos han conservado y exhibido a sus ancestros? Esa es una de las preguntas centrales que guía la investigación doctoral de Mariela González Casanova, quien actualmente desarrolla una tesis enfocada en los procesos de repatriación, restitución y reentierro de cuerpos y bienes culturales indígenas en Chile.
González Casanova no proviene originalmente de la antropología, sino de las artes y la conservación patrimonial. Su vínculo con los museos comenzó trabajando en la fabricación de soportes metálicos para colecciones en el Museo Chileno de Arte Precolombino, experiencia que, según relata, la llevó a cuestionarse cómo los museos se relacionan con las comunidades que representan.
Su trabajo examina críticamente las formas en que las instituciones patrimoniales han definido históricamente la conservación, clasificación y gestión de cuerpos humanos y objetos de origen indígena, así como las tensiones que emergen cuando las comunidades demandan una mayor participación y soberanía sobre sus herencias culturales y memorias colectivas. “No se trata únicamente de devolver algo, sino de discutir quién tiene el derecho a decidir sobre esos bienes”, explica González Casanova sobre el origen de su estudio.
La investigación analiza tres casos en Chile, el Museo Gustavo Le Paige de San Pedro de Atacama, el Museo Juan Cayupi Huechicura de Cañete y el Museo Antropológico Padre Sebastián Englert de Rapa Nui, abordando las demandas de comunidades lickanantay por el retiro de exhibición de cuerpos de ancestros, las iniciativas mapuche vinculadas a procesos de reentierro y las gestiones impulsadas por el pueblo rapanui para la repatriación de ancestros desde museos fuera de su territorio de origen.
Según la investigadora, estos procesos no deben entenderse únicamente como procedimientos administrativos o de gestión patrimonial, sino también como debates éticos, políticos y culturales relacionados con la memoria, la reparación histórica y las consecuencias del colonialismo en las instituciones museales. “Lo que para una institución es un objeto patrimonial o una colección científica, para una comunidad puede ser su ancestro, no solo el cuerpo sino también lo que le acompaña”, señala.
La investigación también observa que los tres museos analizados atraviesan actualmente procesos de transformación institucional y permanecen cerrados al público, situación que González Casanova interpreta como parte de las tensiones y cambios que están reconfigurando la relación entre patrimonio, comunidades y museos en Chile.
Museología sensible
Uno de los conceptos centrales de su tesis es el de “museología sensible”, propuesta que busca ampliar las formas tradicionales de entender la conservación y el patrimonio. “La idea de una museología sensible propone fortalecer la participación soberana de los pueblos indígenas en la gestión de sus herencias culturales y promover relaciones más horizontales entre comunidades e instituciones museales”, indica González Casanova.
La investigadora plantea que una de las tensiones centrales surge entre la conservación patrimonial tradicional y las perspectivas indígenas sobre los ancestros y sus objetos funerarios. Mientras la museología occidental privilegia la preservación material de piezas y cuerpos, algunas comunidades consideran que ciertas ‘colecciones’ deben completar su ciclo y volver a la tierra, aunque ello implique su desaparición física.
“No hay una sola manera de entender el mundo y la relación entre la vida y la muerte”, sostiene la investigadora, quien plantea que los museos deben abrirse a otras formas de conocimiento y dejar atrás prácticas paternalistas. Según González Casanova, estas demandas están impulsando cambios, aunque lentamente, en el rol de los museos y en la manera en que se entiende el patrimonio cultural en Chile.
“Los museos no son espacios neutrales y las decisiones sobre qué conservar, cómo hacerlo y quién puede decidir sobre ello están atravesadas por relaciones de poder y asimetrías epistémicas”, afirma. A juicio de González Casanova, uno de los principales desafíos actuales es avanzar hacia formas de conservación que incorporen distintas maneras de comprender la memoria, el territorio y los vínculos con los antepasados. “Creo que se está fraguando una comprensión más amplia del patrimonio, entendiéndolo no solo como objetos que conservar, sino también como relaciones, memorias, derechos y formas de gobernanza”, reflexiona.
Actualmente, la tesis doctoral, desarrollada en modalidad de cotutela entre la Universidad Autónoma Metropolitana (UAM) de México y la Universidad Católica del Norte (UCN), bajo la dirección del Dr. Eduardo Nivón Bolán y la Dra. Jacinta Arthur, respectivamente, se encuentra en la fase final de escritura.




