La Municipalidad de Calama realizó el pasado viernes la ceremonia de la Cuenta Pública 2025, que estuvo marcada por un anuncio de inversión sin precedentes. Se trata de una cartera de proyectos que supera los 780 mil millones de pesos para el periodo 2026-2031. Esta cifra, calificada como un hito histórico, buscaría consolidar grandes obras de infraestructura que han sido demandadas por la comunidad loína durante años.
Durante la jornada, el alcalde de Calama, Eliecer Chamorro, destacó proyectos emblemáticos como el nuevo edificio consistorial, la reposición de la iluminación en Avenida Grecia, el Centro de Salud Familiar Norponiente y el diseño de la esperada Universidad para Calama. Chamorro enfatizó que «gran parte de estos proyectos ya cuentan con contratos, resoluciones o procesos de licitación en marcha», asegurando que «existe la fe y la esperanza» de que estas obras completen el desarrollo que la ciudad necesita tras años de postergación.
Sin embargo, esta visión optimista fue rápidamente contrastada por concejales como César Rojas, quien señaló que la gestión 2021-2025 se ha caracterizado por «grandes anuncios comunicacionales» que no se condicen con la realidad de las obras. Rojas fue enfático al mencionar el caso de la Universidad Antofagasta en Calama, donde tras cuatro años de promesas y anuncios de terrenos, la comunidad solo sigue viendo planos y estudios sin que se haya puesto una sola piedra de construcción, poniendo en duda la capacidad de ejecución del consistorio.
En la misma línea, el edil Claudio Maldonado criticó que la cuenta pública se ha convertido en un ejercicio de repetición de proyectos que figuran en los discursos desde 2022 sin mostrar avances concretos. Maldonado apuntó específicamente al estancamiento del nuevo Cementerio Municipal y al Segundo Juzgado de Policía Local, este último prometido para 2024 y reanunciado para 2025, pero que a la fecha sigue entrampado en trámites administrativos, sin local ni decreto de implementación.
Del mismo modo, los concejales cuestionaron que el municipio intente «vestirse con proyectos ajenos». Maldonado advirtió que iniciativas como la nueva cárcel, la circunvalación y las reposiciones de carreteras dependen presupuestariamente de ministerios como el MOP o el MINVU, y no de la gestión directa del municipio.
La seguridad pública, uno de los temas más sensibles para los calameños, también fue foco de debate. Mientras el municipio destacó la inversión en tecnología, Rojas recordó que la delincuencia sigue golpeando con fuerza, citando incluso el robo de cámaras recién instaladas el mismo día de su puesta en marcha. El concejal aseguró que «el despliegue publicitario en seguridad no ha logrado traducirse en una reducción efectiva del miedo o de los delitos que afectan a los barrios de la comuna».
Otro punto crítico de la gestión 2025 fue el cumplimiento de los compromisos administrativos internos. Se denunció una «nota cero» respecto a los sumarios informados en cuentas públicas anteriores, acusando una falta de transparencia y de resultados concretos en investigaciones sumariales de gravedad. Maldonado sumó a esto las denuncias por Ley Karin, transparencia y problemas en el escalafón de mérito, sugiriendo que la crisis administrativa interna opaca cualquier anuncio de inversión millonaria.
Finalmente, la nota de cierre de esta Cuenta Pública queda dividida entre el optimismo oficialista de los «números en azul» y la exigencia ciudadana de resultados tangibles. Mientras el alcalde Chamorro apuesta por el apalancamiento de recursos a largo plazo como su gran legado, los concejales que hoy son la «oposición», concluyen que Calama no requiere más conferencias de prensa, sino una gestión real que logre sacar los proyectos de los planos para transformarlos en obras visibles que mejoren la calidad de vida de los vecinos.




