La historia de Joel Adán Ramírez Campos es la de una batalla constante contra el dolor y la incertidumbre. Diagnosticado en 2022 con displasia cortical frontal izquierda, su vida ha transcurrido entre ambulancias, hospitales y crisis convulsivas que pueden prolongarse desde los 15 hasta los 45 minutos sin parar. Esta compleja condición neurológica lo ha arrastrado a un doloroso círculo de constantes hospitalizaciones e intubaciones que ha recorrido centros de salud en Calama, Antofagasta y Santiago durante los últimos cuatro años y medio.
Aunque médicamente se ha sabido que el único camino para detener las convulsiones es una intervención quirúrgica en el Instituto de Neurocirugía en Santiago, la ansiada operación nunca se ha concretado. Los controles médicos y las evaluaciones destinadas a preparar esta intervención quedaron en el papel, mientras la salud de Joel continuaba deteriorándose progresivamente. Con apenas 18 años, y en una enfermedad que comenzó cuando apenas tenía 14, el joven ha visto truncado todo su desarrollo personal y escolar debido a las secuelas de este cuadro clínico.
La angustia familiar se agudizó dramáticamente en las últimas semanas, cuando Joel comenzó con intensos dolores de cabeza que desencadenaron una seguidilla incesante de convulsiones. Ya se cumplieron casi doce días desde que el joven no logra detener los episodios críticos, siendo mantenido bajo sedación y con un riguroso soporte médico que, hasta ahora, no ha logrado frenar el avance de la crisis. «Lo han mantenido sedado desde el domingo 4», relata con profunda desesperación Angélica Campos, su madre, evidenciando el desgaste emocional de ver a su hijo atrapado en un sufrimiento sin tregua.
La situación crítica se agrava con una persistente fiebre que lo afecta desde hace once días, la cual no ha podido ser controlada pese a la administración de diversos antibióticos. «Con una fiebre lleva 11 días con fiebre, con antibióticos sin poder bajarle su fiebre», lamenta su madre, reflejando la impotencia de ver cómo el cuerpo de su hijo resiste al límite en medio de unidades críticas que se quedan sin respuestas efectivas.
Durante esta madrugada, Joel fue trasladado de urgencia al Hospital Regional de Antofagasta, buscando un soporte especializado que la red local ya no puede garantizar. Sin embargo, para su familia el destino innegociable debe ser la capital, donde se encuentran los especialistas que históricamente han evaluado su caso y la posibilidad real de una intervención quirúrgica definitiva en el Instituto de Neurocirugía.
«Los doctores lo único que nos piden es que hagamos algo, que lo hagamos volar y que podamos sacarlo de acá», clama la familia con el corazón en la mano, pidiendo a las autoridades sanitarias agilizar un rescate médico que le devuelva la esperanza a un joven de 18 años.




