El dermatólogo de Andes Salud El Loa, Dr. Juan Riquelme, explica cuáles son las lesiones benignas más frecuentes y cuándo es importante consultar con un especialista para obtener un diagnóstico oportuno.
Un lunar que cambia de aspecto, una pequeña protuberancia o una mancha que aparece con el paso de los años pueden generar preocupación. En muchos casos, las personas asocian de inmediato estas lesiones con cáncer de piel. Sin embargo, no todos los cambios cutáneos corresponden a una enfermedad maligna.
El dermatólogo de Andes Salud El Loa, Dr. Juan Riquelme, explica que existen diversas lesiones benignas que son muy frecuentes y que, por desconocimiento, suelen generar alarma innecesaria.
«Es habitual que los pacientes consulten preocupados por lesiones que, en realidad, corresponden a afecciones benignas. Lo importante es evitar el autodiagnóstico y realizar una evaluación médica, ya que solo un especialista puede determinar con certeza de qué se trata», señala el profesional.
Entre las lesiones más comunes que suelen confundirse con cáncer de piel destacan:
Verrugas: crecimientos producidos por distintos tipos del virus del papiloma humano (VPH), generalmente inofensivos y de aspecto variable.
Dermatofibromas: pequeños nódulos firmes que suelen aparecer en piernas o brazos y que corresponden a una reacción benigna de la piel.
Acrocordones: también conocidos como «fibromas blandos» o «colgajos de piel», aparecen con frecuencia en zonas de roce como cuello, axilas o ingles.
Queratosis seborreicas: lesiones de color café o negro que suelen desarrollarse con la edad y que pueden parecer preocupantes por su aspecto, aunque son benignas.
El especialista explica que estas lesiones pueden aparecer por factores genéticos, por el roce constante de la piel o simplemente como parte del proceso natural de envejecimiento. No obstante, recalca que cualquier lesión nueva o que presente cambios debe ser evaluada.
«Más que intentar identificar una lesión por cuenta propia, lo relevante es consultar cuando aparece un cambio en la piel, especialmente si una lesión crece, cambia de color, sangra, produce molestias o tiene una evolución distinta a la habitual«, enfatiza el Dr. Riquelme.
En una zona como Calama, donde la radiación ultravioleta alcanza niveles muy elevados durante gran parte del año, el especialista recomienda mantener controles dermatológicos periódicos, utilizar protector solar todos los días, evitar la exposición prolongada al sol y prestar atención a cualquier cambio en la piel.
Desde Andes Salud El Loa invitan a la comunidad a priorizar la prevención y el diagnóstico oportuno. Si presenta una lesión nueva, nota cambios en una ya existente o tiene dudas sobre alguna alteración en su piel, consulte con un especialista para recibir una evaluación adecuada y el tratamiento que corresponda.
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