Lo que comenzó como un proyecto estratégico para optimizar la gestión de camas, hoy se posiciona como un pilar fundamental para el Hospital de Calama Dr. Carlos Cisternas (HCC). Estamos hablando de la Unidad de Hospitalización Domiciliaria, que llevan hasta la casa de uno de sus pacientes, una verdadera sala hospitalaria, para que puedan recuperarse en la comodidad de su hogar y acompañados de sus familias.
“Nosotros estamos andando desde abril del 2020. Este fue un proyecto nuevo como hospital, pero es un proyecto que ya tiene bastantes años desarrollado en Chile y es una estrategia sanitaria en la cual se puede brindar atención de calidad hospitalaria a nuestros usuarios en su domicilio y se brinda una atención de similar calidad como si estuviera hospitalizado, intramuros”, explicó la médico familiar, Tamara Muñoz, encargada de la Unidad de Hospitalización Domiciliaria del HCC.
Esto es un modelo de atención que permite el tratamiento y recuperación de enfermedades agudas en el propio domicilio, pero también como una alternativa a la hospitalización tradicional. Es un aporte a la disminución de las estadías hospitalarias, evita las infecciones intrahospitalarias en pacientes que tienen una larga recuperación, mejora la calidad de vida del usuario al encontrarse en su entorno familiar, esto no es una alta médica, al contrario, se supervisa a diario toda su evolución de salud.
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“Nosotros tenemos un equipo multidisciplinario en nuestro hospital que está conformado por médicos especialistas en medicina familiar, médicos generales, enfermeras, kinesiólogos, fonoaudiólogos, trabajador social, técnicos en enfermería. Lo que hacemos es descongestionar el hospital de los pacientes que están estabilizados y que tienen las condiciones para poder cumplir su tratamiento en la casa y de esa manera se liberan camas. Por lo tanto, aclarar, que el paciente que es derivado a la hospitalización domiciliaria sigue estando hospitalizado. Continúa recibiendo atención médica. Son visitados en su domicilio, se les hace el control de signos vitales, se les realiza la administración de tratamiento que puede ser endovenoso, subcutáneo, intramuscular. Se realizan también curaciones avanzadas por nuestras enfermeras que están capacitadas y son excelentes en su trabajo”, explicó Muñoz.
Este modelo de atención, que traslada los cuidados del entorno hospitalario a la vivienda del usuario, ha demostrado ser una alternativa eficaz a la hospitalización convencional. Al ser atendidos en su entorno familiar, los pacientes presentan una recuperación anímica y física más acelerada. La unidad este año cumple 6 años, ya que nacieron al alero de la contingencia mundial de la Pandemia.
“Nosotros contamos con una capacidad de 24 camas y por lo general nos mantenemos entre 18 a 20 pacientes. Entonces se visitan diariamente los 18 a 20 pacientes porque todos los días se va a controlar. Sí hay excepciones, cuando tenemos pacientes que están fuera del límite urbano a más de 30 o 40 minutos, es una excepción de ir solamente cada 48 horas cuando tenga su curación avanzada. (…) tenemos un día de estadía de 8 a 10 días. Pero por lo general hemos tenido casos que se han extendido más de 20 a 30 días”, añadió la enfermera coordinadora, Yesenia Rivera.
Los que sin duda son los beneficiados directos, son el paciente y sus familias. Estos últimos deben cumplir con requisitos que van desde la limpieza del lugar y de ir monitoreando en todo momento al paciente. Ellos reciben una capacitación especial en el cuidado, que por supuesto, ante cualquier inconveniente, deben contactarse inmediatamente con el equipo médico.
“Hace una semana que mi abuela está en hospitalización domiciliaria. Le diagnosticaron una celulitis infecciosa y de verdad es muy gratificante contar con estos profesionales, que ocupan las palabras para explicarle lo que tiene, lo que siente, el tratamiento que le dan. Todo el personal médico ha sido super amable, respetuoso, tienen una atención excelente”, indicó Kadelyn Robledo, nieta de la paciente Mónica Zegana.
Por su parte, Luis Orellana, valoró la preocupación que ha tenido el hospital con su equipo de Hospitalización Domiciliaria, con su hermano Rubén que sufrió hace unos días un ACV técnico hemorrágico que lo mantiene postrado: “Él ya está moviendo su pie derecho, su mano ya tiene sensación, yo creo que con este programa domiciliario él va a salir adelante y sobre todo, quiero recalcar el profesionalismo de las personas que vienen, lo tratan con cariño, son amables, partiendo por la doctora. Ella con su equipo de profesionales, quiero que vean el avance que ha tenido mi hermano gracias a ellos”.
A seis años de su puesta en marcha, el desafío de la Hospitalización Domiciliaria en Calama sigue siendo la expansión de su cobertura y la incorporación de nuevas tecnologías para el monitoreo remoto, consolidándose como el «hospital sin paredes» que la comunidad loína requiere.


