El estudio de Ipsos “Actitudes hacia el conflicto en Irán”, que consultó a más de 22 mil adultos en 31 países, reveló que en Chile existe un rechazo mayoritario a la intervención armada. El 80% de los encuestados nacionales se mostró a favor de evitar cualquier involucramiento militar en Oriente Medio, una cifra que se alinea casi perfectamente con el promedio global del 81%, evidenciando un deseo transversal por mantener la neutralidad ante la crisis.
Existe además un consenso significativo sobre los riesgos de expansión de la violencia. El 72% de los chilenos estima que las acciones militares en la región funcionarán como un detonante para ataques contra otros países. Esta percepción de una posible escalada global es compartida por la mayoría de las naciones evaluadas, lo que refleja un temor generalizado a que el enfrentamiento entre potencias derive en una inestabilidad sistémica fuera de las fronteras de Irán.
En el ámbito económico, la disposición al sacrificio personal es mínima. El 72% de los consultados en Chile rechazó tajantemente la idea de pagar precios más altos por combustibles o gasolina a causa del conflicto, mientras que solo un 28% aceptaría este costo. Según Nicolás Fritis, CEO de Ipsos Chile, este rechazo es rotundo debido a que la población ya enfrenta altos niveles de inflación y no está dispuesta a absorber gastos adicionales por una guerra ajena.
Respecto a la temporalidad del conflicto, las expectativas de paz son pesimistas. El 34% de los encuestados en Chile cree que la crisis se prolongará hasta el año 2027 o incluso más allá, mientras que un 31% estima que durará al menos hasta finales de 2026. Esta visión de un conflicto de larga duración refuerza la idea de que la ciudadanía percibe la situación no como un evento aislado, sino como una crisis geopolítica profunda y de difícil resolución.
Finalmente, el informe destaca un deterioro en la percepción de las potencias mundiales. En Chile, la imagen positiva sobre la influencia de Estados Unidos cayó 12 puntos porcentuales, situándose en un 50%. En contraste, China mantiene una mejor valoración entre los encuestados nacionales, alcanzando un 63% de opiniones favorables, consolidándose como la potencia con mejor imagen país en el contexto de la crisis actual.




