La Red Asistencial de la Región de Antofagasta implementó una robusta estrategia de contingencia para atender a la comunidad del Instituto Obispo Silva Lezaeta, tras los incidentes ocurridos el pasado 27 de marzo.
La estrategia, liderada por el Servicio de Salud Antofagasta, articuló el trabajo conjunto de dispositivos como el SAMU, el COSAM Calama, la atención primaria a través de COMDES y hospitales de la región, permitiendo abordar la emergencia de forma integral.
El modelo se basó en un sistema de derivación directa desde el establecimiento educacional, donde el equipo de convivencia escolar canalizó los casos hacia la red de salud. A partir de ahí, profesionales organizaron la atención y contactaron a las familias para coordinar intervenciones oportunas.
La activación del plan se realizó mediante un comité regional de gestión de riesgos, instancia que permitió ordenar la respuesta institucional y tomar decisiones de forma rápida frente a la crisis.
Al respecto, la directora (s) del SSA, Fabiola Roa, destacó que la rapidez de la respuesta fue el resultado de una alianza estratégica con el nivel municipal. «El trabajo coordinado con la Dirección de Salud de COMDES Calama fue el factor determinante para que la Red Pública funcionara de manera cohesionada, articulándose como un solo cuerpo operativo»,
En terreno, la intervención se desarrolló en tres niveles. Primero, con apoyo inmediato a través de primeros auxilios psicológicos para contener a la comunidad; luego, con acompañamiento grupal de psicólogos que asistieron a 63 estudiantes en cursos considerados críticos; y finalmente, con un seguimiento clínico durante dos semanas para detectar posibles secuelas como estrés postraumático.
El gestor clínico de COSAM Calama, Galvarino Pérez, precisó que “muchos estudiantes cursaron una reacción al estrés agudo. Nuestro objetivo como red regional es que, mediante este seguimiento clínico conjunto entre la APS y el nivel secundario, podamos asegurar la continuidad de cuidados para quienes presenten sintomatología persistente”.
Además, la estrategia sumó la colaboración de instituciones como JUNAEB, la Universidad Católica del Norte y la ACHS, consolidando un trabajo intersectorial enfocado en la recuperación emocional de la comunidad.




