De acuerdo con el Estudio de Bienestar Laboral, elaborado por la Achs y el Centro UC de Encuestas y Estudios Longitudinales de la Universidad Católica, el 14,6% de las personas con empleo en las regiones de Arica y Parinacota, Tarapacá, Antofagasta, Atacama y Coquimbo presentan síntomas de depresión. La cifra es la más alta del país, superando lo observado en el promedio país (10,7%), la macrozona sur (11,8%), la macrozona centro (9,6%) y la Región Metropolitana (9,6%).
La encuesta también midió el nivel de prevalencia de otras sintomatologías, en ese sentido, las personas con trabajo en las regiones de la zona norte registraron un 11,6% en síntomas de ansiedad, en línea con el promedio nacional y por debajo de lo observado en el centro (14%) y el sur (12,8%). En cuanto a los problemas de salud mental, los nortinos con empleo mostraron síntomas en un 9,3%, cifra más baja que el promedio nacional (10,7%) y el sur del país (14%), pero por encima de lo registrado en la zona centro (8,2%).
Daniela Campos, jefa de Riesgos Psicosociales de la Achs, explica que “el análisis territorial nos muestra que el malestar emocional se manifiesta de manera heterogénea en el país, donde la macrozona norte exhibe la mayor tasa de síntomas depresivos. No obstante, al mirar otros indicadores como la ansiedad o los problemas de salud mental general, esta zona se mantiene alineada o incluso por debajo de otras regiones. Estos datos reafirman la importancia de mirar la salud mental desde una perspectiva local, entendiendo que el empleo opera como un factor protector fundamental frente a la desocupación, pero que requiere de estrategias diferenciadas según el perfil de riesgo de cada zona geográfica».
Además de identificar los indicadores de salud mental entre la población con trabajo, el Estudio de Bienestar Laboral Achs-UC también arrojó una conclusión importante: tener un empleo juega un rol relevante en el bienestar psicológico de las personas. A nivel nacional, quienes están trabajando reportan niveles de malestar sustancialmente menores que aquellos que se encuentran desocupados (quienes buscan pero no tienen trabajo actualmente) o inactivos (quienes no buscan activamente ni tienen trabajo).
Según los resultados de la encuesta, una de cada tres personas que activamente busca empleo en Chile (30%) reporta problemas de salud mental, casi el doble que los trabajadores inactivos que no buscan empleo (16,8%), y tres veces más que los empleados (10,8%). Una tendencia similar se observa en los casos de depresión, con un 32,9% de los desocupados mostrando síntomas moderados a severos, cifra significativamente superior a los cesantes que no buscan empleo (15,1%) y los empleados (10,7%). La ansiedad sigue la misma línea: 33,1% de los desocupados evidencian síntomas, cifra que baja a la mitad (12%) en personas con trabajo.
Otro resultado que mostró diferencias relevantes entre quienes tienen o no empleo fue la soledad percibida, cuya prevalencia resultó significativamente mayor en desocupados (38,6%) que en inactivos (19,3%) y ocupados (17,7%). Las diferencias entre géneros también se observaron en este ítem, aunque en menor proporción: 19,4% de las mujeres se sienten solas frente al 16,5% de los hombres.
Para Antonia Errázuriz, Directora de Salud Mental, Comunidad y Bienestar UC, “la mayor soledad percibida entre quienes se encuentran desempleados sugiere que no es ausencia de trabajo en sí lo que genera soledad, sino la experiencia de buscar empleo sin éxito: la frustración, la pérdida de rutina, el estigma social y el deterioro de las redes de contacto propios del desempleo activo. El hecho de que los inactivos reporten niveles similares a los de los ocupados refuerza esta lectura de los resultados”.




