Una importante mejoría en la percepción de la ciudadanía hacia la migración reveló el informe N°52 de «Claves Ipsos», encuesta mensual aplicada a mil personas en el país. El estudio destaca que la actitud hacia este fenómeno es hoy más positiva que lo registrado en los últimos tres años, alcanzando un 72% de acuerdo con la premisa de que migrar es un derecho humano, lo que representa un alza de cinco puntos porcentuales en comparación con 2025. Asimismo, la idea de que un país puede beneficiarse al recibir población migrante saltó del 42% al 60%, mientras que un idéntico 60% concuerda en que el Estado debe proteger y respetar sus derechos humanos sin importar su condición migratoria. Sin embargo, el consenso disminuye al hablar de servicios básicos, ya que solo el 50% apoya que el Estado deba asegurar salud y educación a este segmento.
En cuanto a los aspectos positivos identificados por los encuestados durante la última década, el aumento de la mano de obra lidera la lista con un 54% de las menciones. A este factor le siguen la tolerancia y aceptación de la diversidad con un 39%, el enriquecimiento cultural vinculado a las costumbres, gastronomía y estilos de vida con un 36%, y la incorporación de nuevos profesionales al territorio nacional con un 32%. Estos datos sugieren una valoración de los aportes prácticos e interculturales que la migración ha traído consigo a la sociedad chilena en los últimos años.
Por el contrario, la inseguridad y los nuevos tipos de delitos se mantienen como el principal problema asociado al proceso migratorio con un 68%, a pesar de experimentar una baja de cinco puntos porcentuales respecto al año anterior. En segundo lugar se ubican los conflictos entre extranjeros y la población local debido a diferencias culturales o dificultades de integración, alcanzando un 39%. Además, las problemáticas ligadas al mercado laboral registraron incrementos significativos en comparación con la medición previa, instalándose como factores de preocupación en la opinión pública.
Este último punto se refleja en el aumento de las menciones al crecimiento del empleo informal (que subió del 30% al 35%) y a la menor disponibilidad de puestos de trabajo o la reducción de salarios (que pasó de un 26% a un 30%). Sobre este escenario, Alejandra Ojeda Mayorga, directora de Estudios Públicos de Ipsos Chile, explicó que en un contexto económico complejo e inestable, «la migración se visualiza como una preocupación y como competencia para la población nacional en materia laboral». La experta advirtió que las alertas se encienden ante el temor de que los migrantes sean contratados a menores costos o se desempeñen desde la informalidad.
Finalmente, el reporte expone que el proceso de integración se ha tornado más complejo, pues solo un 30% de los migrantes señala que integrarse al país ha sido fácil o muy fácil (6 puntos porcentuales menos que en 2025), y un 73% declara haber sufrido discriminación o xenofobia. Esta percepción coincide con la mirada de la población chilena, que califica su propio trato hacia los extranjeros con desconfianza (60%), discriminación (45%) e indiferencia (26%). No obstante, existe un contraste en la experiencia cotidiana: 9 de cada 10 chilenos declara haber tenido contacto con inmigrantes en el último mes, evaluando dicha interacción de forma positiva en un 65% de los casos y de manera negativa en apenas un 10%.




