La seremi de Justicia de la Región de Antofagasta, Karina Trujillo, presentó su renuncia al cargo este martes, argumentando motivos «profesionales y personales». La decisión se produce tras una intensa exposición mediática que puso en duda su idoneidad para el cargo, debido a su desempeño previo como abogada defensora en causas de alta connotación social. En su declaración de salida, Trujillo admitió que la presión de la prensa y las consecuencias sobre su imagen profesional hicieron inviable su continuidad en el gabinete regional.
El foco de la controversia se centró en la participación de la exautoridad en procesos judiciales relacionados con el tráfico de drogas, específicamente en una causa en la comuna de Taltal. Ante las críticas, se aclaró que sus intervenciones correspondieron a audiencias asignadas por turnos mientras trabajaba para la Defensoría Penal Pública o estudios externos, limitándose en muchos casos a labores de reemplazo y funciones técnicas propias de la defensa penal, sin un vínculo directo o permanente con los imputados.
Pese a las aclaraciones técnicas sobre su ejercicio legal, el Ministerio de Justicia ya se encontraba realizando una revisión exhaustiva de sus antecedentes profesionales. Esta situación habría precipitado la salida de Trujillo, quien consideró que la polémica no solo afectaba su integridad profesional, sino que también entorpecía la gestión política del Gobierno en la zona. Con su partida, se busca descomprimir la agenda legislativa y administrativa de una cartera clave para la seguridad regional.
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La salida de Karina Trujillo marca un complejo hito para el Gobierno en la Región de Antofagasta, convirtiéndose en la tercera autoridad del gabinete en dejar su puesto tras las renuncias de las exseremis de Desarrollo Social y de la Mujer. Actualmente, el Ejecutivo regional se enfrenta al desafío de nombrar a una nueva jefatura que logre dar estabilidad a la cartera de Justicia, en un escenario marcado por la vigilancia pública sobre los perfiles de los nuevos nombramientos.



