Este 22 de abril se cumplen cuatro años de la desaparición de don Dagoberto Rojas, un adulto mayor de 81 años, quien con su bicicleta llegó hasta la faena minera de División Ministro Hales, lugar donde por última vez se le vio con vida. Desde ahí, se le perdió su rastro y su caso ha sido un enigma para quienes lo investigan.
Este medio de comunicación, el año 2022, se comunicó con su familia, quienes en ese momento comentaron respecto a los primeros antecedentes: el 20 de abril (de 2022) llegó en bicicleta hasta unas faenas mineras ubicadas a unos 10 kilómetros al norte de Calama. Ahí fue grabado por las cámaras del seguridad del recinto. En ese lugar el anciano, aparentemente desorientado, trató de ingresar, siendo retenido por los guardias.
Su hijo, Leonel Rojas, contó en esa oportunidad: «no sé cuanto tiempo estuvo retenido. Los guardias llamaron a Carabineros, pero como éstos demoraron en llegar, finalmente lo dejaron ir. Según los guardias, mi papá preguntaba dónde quedaba la calle Vivar. Era evidente que estaba desorientado ¿por qué lo dejaron ir? ¿por qué no esperaron a que llegaran Carabineros?». De ahí en más, se realizaron varias búsquedas en el sector aledaño a la división minera de Codelco, no teniendo respuestas ni indicios de su paradero.
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Hoy, a cuatro años de su desaparición, Elvira Rojas, hija de don Dagoberto, expresó su malestar y angustia: «estamos chatos de esperar tanto, si uno no llama, ellos no lo hacen. Como familia es un dolor que no se va, conversamos con mis hermanos, lloramos mucho, mi hermano decía que no aguantaba más. Teníamos esperanzas por unos manantiales que se formaron de ácido, pero no existían cuando mi papá desapareció, así que es imposible que él haya caído ahí».
En la oportunidad, agregó con mucho dolor que «cada 22 de cada mes para mi es una angustia constante de no saber que pasó con mi papá. Pero, lo que más nos duele es que DMH se quedó ahí nomás, ellos no han hecho nada, no se han preocupado por nada y ellos son los que ponen obstáculos porque hay que seguir protocolos».
Pese a esta triste situación, Elvira, manifestó que: «pese a todo, le pido a Dios todo los días que se sepa que pasó con mi papito, pero sigue siendo una angustia. Nosotros siempre nos pasamos rollos en la cabeza, si lo mataron o si se murió por alguna descompensación. Siempre pienso en que él se murió y lo tiraron por algún lugar o lo enterraron, porque la minera desde un principio está comprometida, ellos creen que no, pero sí».
Sobre avances, la hija de Dagoberto, cerró diciendo: «uno tiene que conformarse con lo que le dicen, ¿Qué le vamos a hacer? si acá el que tiene plata es el que puede, incluso yo fui a averiguar un abogado que nos cobraba un millón y medio más otros gastos. Yo solo le pido a Dios que haya algún avance, que algo me diga que mi papá está en algún lugar porque uno no descansa, ya han pasado cuatro años y es como si se hubiera perdido ayer».



