Una compleja crisis de planificación urbana y administrativa afecta a Calama, luego de que se denunciara que el instrumento que rige el crecimiento de la ciudad se encuentra completamente desactualizado. Esto, ya que arrastra más de dos décadas sin ser renovado, lo que impide conectar las necesidades actuales de la ciudad con los proyectos reales de infraestructura, urbanismo y fomento productivo.
Claudio Maldonado, concejal de la comuna explicó que «efectivamente, han sido muchos años que he denunciado que Calama, si bien efectivamente tiene vigente un plan regulador, pero que lleva más de 20 años sin ser actualizado, en virtud de que el avance, los proyectos, la infraestructura, el urbanismo y construcción de la ciudad requiere un plan moderno, actualizado y vigente».
En su argumentación, el fiscalizador comunal apuntó directamente a la gestión del jefe edilicio, cuestionando que se prioricen promesas de campaña o proyectos aislados por sobre la base técnica indispensable que requiere la comuna. «Claramente no se ha podido avanzar, no se ha podido actualizar ni modernizar el plan regulador de Calama porque no ha habido la intención, la voluntad política y técnica. Hemos puesto por delante las ideas, pero no lo básico», criticó, agregando que emblemáticas banderas de lucha como el hospital oncológico, una nueva universidad pública o el nuevo cementerio comunal no podrán materializarse legalmente si no se definen primero las vías estructurantes y las zonas de inversión del suelo urbano.
La problemática adquiere ribetes más graves al revelarse el millonario gasto fiscal y el tiempo que dependencias municipales han invertido sin éxito en este proceso. De acuerdo a lo expresado por el concejal, oficinas como la Dirección de Asesoría Urbana se han tomado más de 16 años y han gastado un presupuesto superior a los 600 millones de pesos en asesorías externas y gestión que no estuvieron a la altura. Producto de este desempeño, Maldonado reveló que «el MINVU y los estamentos legales le han dicho que se les pasó el plazo, que no cumple con la legalidad, con las consultas ciudadanas, con las consultas indígenas, y seguimos retrasando los proyectos más emblemáticos para el desarrollo de la ciudad».
El estancamiento del Plan Regulador no solo frena grandes infraestructuras públicas, sino que impacta directamente en las necesidades básicas de cientos de familias de la zona. Maldonad continuó explicando que la falta de un marco normativo al día impide avanzar en la construcción de viviendas sociales, la pavimentación de calles, la instalación de alumbrado público y la extensión de redes de agua potable o electricidad hacia los sectores periféricos que necesitan ser integrados al radio urbano. De igual forma, miles de vecinos se ven imposibilitados de tramitar sus títulos de dominio o regularizar las ampliaciones de sus propiedades debido al vacío legal vigente.
Finalmente, Claudio Maldonado catalogó el escenario como un «golpe duro» que compromete gravemente el futuro estratégico e industrial de Calama, afectando iniciativas clave como el Puerto Seco, el barrio industrial y el Corredor Bioceánico. Con dureza, el concejal concluyó que «resulta impresentable que el alcalde se quiera desentender de esta gravedad; que el alcalde no quiera asumir ni entender la irresponsabilidad política y administrativa que significa que en su administración se perdió, se dejó estar y no se avanzó, y que peor de todo, que volvimos a fojas cero administrativamente con el plan regulador».




